Ciudad sin ideas
Por Alejandro Witker V.
A la luz de decisiones de los últimos años es claro que no existe una idea de ciudad, campea la improvisación en la que aparece más interesante la parafernalia inaugural.
Las autoridades que dirigieron la reconstrucción de Chillán luego del terremoto de 1939, atinaron en el trazado de calles reservaron el espacio para amplias avenidas en Libertad, Gomero, Prat, Sargento Aldea y O’higgins; la prensa de la época recoge el debate sobre abrir de inmediato la doble vía Estación-Plaza de Armas o partir con una vía hasta la avenida Argentina. En ese marco se despejó espacio para un futuro ensanche de Arauco. Se pensó en edificios públicos integrados, Teatro Municipal, Casa de la Cultura, en fin; hubo una idea de la ciudad que se quería reconstruir.
Es cierto que no hubo visión para preservar restos de la vieja ciudad para un futuro museo; pero tal vez sea pedir demasiado en el marco cultural de ese tiempo.
A la luz de decisiones de los últimos años es claro que no existe una idea de ciudad, campea la improvisación en la que aparece más interesante la parafernalia inaugural.
Es curioso que desde el propio municipio se escuchen voces que plantean la necesidad de tener una idea de ciudad, es decir una Carta de Navegación, que oriente las decisiones hacia objetivos estratégicos. Pero la realidad es bien distinta: el paseo peatonal es un monumento a la indigencia cultural instalado en la “Capital Histórica y Cultural de Chile”.
Nos visitó un arquitecto mexicano amigo, motivado por “La Silla del Sol”: “vine a conocer tanta ponderación”, nos dijo. Al recorrer el Paseo Peatonal no podía creer lo que veía: un contraste total entre una obra sin identidad y la historia que había conocido en el libro: “Este diseño es asexuado, podría instalarse en cualquier ciudad del mundo, ¿Qué vinculación hay aquí con las tradiciones de Ñuble? No veo a Quinchamalí, a sus artesanos en madera y fierro, las huellas de sus hijos ilustres, todo carece de alma…”
Recordé al pintor Hernando León cuando comentaba las intervenciones “modernas” en Quinchamalí: “aquí no se ha respetado la historia, los edificios públicos son iguales a los que podrían encontrarse en cualquier pueblito, el colorido es absurdo…”
Con mi amigo arquitecto recorrimos el Parque Estero Las Toscas, aquí soltó una carcajada y agregó: “voy a tomar apuntes para conversar con mis alumnos sobre lo que no debe hacerse en un caso como éste. ¿Viene alguien a pasearse por este parque, tendrían que venir de a uno porque en pareja pueden tropezar y caerse al estero, una zambullida en esa inmundicia sería horrible…?”. Le conté que esta obra habría merecido observaciones del Colegio de Ingenieros y que las últimas lluvias movieron algunas rocas, observamos como entre las ranuras despuntan malezas y que el “espejo de agua” no resulta muy estimulante para contemplarlo.
Sobre el pueblito artesanal fue lapidario. Le conté que en Coquimbo se había instalado un espacio para los artesanos en una plaza concurrida con kioscos que simulaban el tren histórico del lugar. Me interrumpió para decirme: “Qué pasó con el Tren Chico a las Termas? ¿No podría haberse replicado la idea de Coquimbo y revivir ese tren cuya historia leí en tu libro?”. Al recorrer el mercado se detuvo para comentar: “¿Por qué no instalaron aquí el pueblito artesanal en una calle peatonal, en este lugar que lo veo como el corazón de la ciudad?”. Le fascinó la Catedral: “es una obra propia de su tiempo, una hermosura que no es menos que las hermosuras de las catedrales clásicas de otro tiempo. En México, dijo, la nueva Basílica de Guadalupe, incorporó estos nuevos aires históricos”. Sobre el “pueblito artesanal” instalado en la Plaza de Armas se limitó a decir: “pequeños negocios, no hay que confundir manualidades con artesanía…”La idea de ciudad es un tema recurrente entre los actores culturales que, después de echar maldiciones, arriban a una conclusión obvia: es inútil pedirle peras al olmo.
lunes, enero 22, 2007
lunes, enero 15, 2007
Incendios Forestales
A PROPÓSITO DE INCENDIOS FORESTALES
La densidad y extensión de la superficie forestal ante un incendio del mismo puede convertir en un infierno y posteriormente a cenizas a cualquier localidad aledaña, dejando un reguero de muertos y heridos, como se ha demostrado, de la cual Chillán no está exenta considerando que la biomasa forestal se encuentra ad portas es decir a unos cuantos kilómetros al Sur, que en el mejor de los casos de no llegar el fuego directamente, llegaría el humo y la alta temperatura con graves consecuencias para niños y adultos.
Sin subir los costos de producción es tiempo de cambiar el sistema de plantación por otro más moderno y seguro, que se resguarde a si mismo, evitando la propagación del fuego ante la temible inflamabilidad de la biomasa provocada por múltiples motivos como la indolencia, delincuencia, error humano, resentimiento social, enfermos mentales, etc., pero, a juzgar por la suavidad de las leyes, en el caso del turista que quemó casi media patagonia debiendo haberle aplicado un castigo ejemplar no le salió ni por una estampilla fiscal, por lo tanto el problema está dado para que vaya en aumento, algunos dirán “entretenido y barato el show de los aviones combatientes de incendios por la módica suma de un fósforo sin ulteriores líos judiciales”.
A modo de ejemplo se podría disminuir la densidad de la plantación, es decir, menos árboles por hectárea, superficies menores a cierta distancia entre ellas, la cual se podría combinar o asociar con ganadería que contribuiría a bajar los costos y mantendría el pasto corto evitando el riesgo de incendio, y más a acorde con el equilibrio del medio ambiente, dejando de ser un “desierto verde”, debido a que contrariamente a lo que se cree en el bosque de pinos o eucaliptos no andan ni pájaros.
Dicha proposición debiera resultar más barata y segura que las pérdidas provocadas por la superficie anual incendiada, sumada a los costos de los seguros, la organización para combatir los incendios y el tiempo para recuperar el daño (no olvidemos que el bosque demora en producir sobre los quince años).
La palabra forestal debe dejar de ser sinónimo de incendio.
Prevenir es la clave.
Enrique Gleisner Vivanco
La densidad y extensión de la superficie forestal ante un incendio del mismo puede convertir en un infierno y posteriormente a cenizas a cualquier localidad aledaña, dejando un reguero de muertos y heridos, como se ha demostrado, de la cual Chillán no está exenta considerando que la biomasa forestal se encuentra ad portas es decir a unos cuantos kilómetros al Sur, que en el mejor de los casos de no llegar el fuego directamente, llegaría el humo y la alta temperatura con graves consecuencias para niños y adultos.
Sin subir los costos de producción es tiempo de cambiar el sistema de plantación por otro más moderno y seguro, que se resguarde a si mismo, evitando la propagación del fuego ante la temible inflamabilidad de la biomasa provocada por múltiples motivos como la indolencia, delincuencia, error humano, resentimiento social, enfermos mentales, etc., pero, a juzgar por la suavidad de las leyes, en el caso del turista que quemó casi media patagonia debiendo haberle aplicado un castigo ejemplar no le salió ni por una estampilla fiscal, por lo tanto el problema está dado para que vaya en aumento, algunos dirán “entretenido y barato el show de los aviones combatientes de incendios por la módica suma de un fósforo sin ulteriores líos judiciales”.
A modo de ejemplo se podría disminuir la densidad de la plantación, es decir, menos árboles por hectárea, superficies menores a cierta distancia entre ellas, la cual se podría combinar o asociar con ganadería que contribuiría a bajar los costos y mantendría el pasto corto evitando el riesgo de incendio, y más a acorde con el equilibrio del medio ambiente, dejando de ser un “desierto verde”, debido a que contrariamente a lo que se cree en el bosque de pinos o eucaliptos no andan ni pájaros.
Dicha proposición debiera resultar más barata y segura que las pérdidas provocadas por la superficie anual incendiada, sumada a los costos de los seguros, la organización para combatir los incendios y el tiempo para recuperar el daño (no olvidemos que el bosque demora en producir sobre los quince años).
La palabra forestal debe dejar de ser sinónimo de incendio.
Prevenir es la clave.
Enrique Gleisner Vivanco
jueves, enero 04, 2007
EL NOMBRE DEL PASEO PEATONAL
EL NOMBRE DEL PASEO PEATONAL
Por Belisario Arturo
En el Cuerpo 2 de La Discusión del día 24 de Diciembre del año 2006, nuestro alcalde expresa que le gustaría ser recordado como un gran demócrata y homenajeado con el bautizo del paseo peatonal, como “Paseo Aldo Bernucci.”
Hemos manifestado reiteradamente, cada vez que nos ha sido posible, por la prensa escrita y otros medios, la opinión que nos merecen ciertas obras, entendidas como adelanto de nuestra ciudad. Opinión que, sin duda difiere del buen concepto de su realizador o realizadores. Por eso, dejaremos lo de demócrata para otra oportunidad, para ocuparnos del anhelo de inmortalidad del señor alcalde, con el que estoy en absoluto acuerdo, por lo que no solamente lo acepto, sino que tengo el máximo interés en que se realice. Estimo de la mayor justicia que el Paseo Peatonal se llame con mayúscula, hasta la consumación de los siglos: “Paseo Aldo Bernucci”.
Pero, estaríamos faltando al reconocimiento y gratitud por sus realizaciones, si quedaran fuera de ese homenaje, sin mención alguna, obras como el “Paseo o Parque Las Toscas” No sería justo que las generaciones venideras, no supieran a quien agradecer esa obra monumental. Allí también debe estar el nombre del señor alcalde y, más hacia el Poniente, aunque sea por algunos meses, debe haber un gran letrero que diga “Pueblito Internacional Aldo Bernucci” y en la calle Isabel Riquelme al costado del Mall, deberá leerse “Acceso Aldo Bernucci”, sin olvidar algunas estaciones de servicio, un par de plantas de revisión técnica y algunos estacionamientos, y así, hasta que el homenaje adquiera la dimensión cósmica que se merece. Ud. estimado lector, podrá agregar otras obras, lugares, olores, etc. que siempre debemos recordar.
Quisiera pedir al señor alcalde acepte compartir este reconocimiento, agregando al suyo el nombre de los señores concejales que de alguna manera participaron en estas obras o en otras, para que la justicia sea completa. Dios guarde al señor alcalde.
Por Belisario Arturo
En el Cuerpo 2 de La Discusión del día 24 de Diciembre del año 2006, nuestro alcalde expresa que le gustaría ser recordado como un gran demócrata y homenajeado con el bautizo del paseo peatonal, como “Paseo Aldo Bernucci.”
Hemos manifestado reiteradamente, cada vez que nos ha sido posible, por la prensa escrita y otros medios, la opinión que nos merecen ciertas obras, entendidas como adelanto de nuestra ciudad. Opinión que, sin duda difiere del buen concepto de su realizador o realizadores. Por eso, dejaremos lo de demócrata para otra oportunidad, para ocuparnos del anhelo de inmortalidad del señor alcalde, con el que estoy en absoluto acuerdo, por lo que no solamente lo acepto, sino que tengo el máximo interés en que se realice. Estimo de la mayor justicia que el Paseo Peatonal se llame con mayúscula, hasta la consumación de los siglos: “Paseo Aldo Bernucci”.
Pero, estaríamos faltando al reconocimiento y gratitud por sus realizaciones, si quedaran fuera de ese homenaje, sin mención alguna, obras como el “Paseo o Parque Las Toscas” No sería justo que las generaciones venideras, no supieran a quien agradecer esa obra monumental. Allí también debe estar el nombre del señor alcalde y, más hacia el Poniente, aunque sea por algunos meses, debe haber un gran letrero que diga “Pueblito Internacional Aldo Bernucci” y en la calle Isabel Riquelme al costado del Mall, deberá leerse “Acceso Aldo Bernucci”, sin olvidar algunas estaciones de servicio, un par de plantas de revisión técnica y algunos estacionamientos, y así, hasta que el homenaje adquiera la dimensión cósmica que se merece. Ud. estimado lector, podrá agregar otras obras, lugares, olores, etc. que siempre debemos recordar.
Quisiera pedir al señor alcalde acepte compartir este reconocimiento, agregando al suyo el nombre de los señores concejales que de alguna manera participaron en estas obras o en otras, para que la justicia sea completa. Dios guarde al señor alcalde.
sábado, mayo 06, 2006
FABULAS DEL HUEMUL
Por Belisario Arturo.
A José Huemul le gusta mantenerme intrigado; hace unos días me espetó sin preámbulos, la siguiente sentencia: “debes cuidarte de la semántica y de ciertos hechos o decisiones que parecen anodinos pero que suelen alcanzar la mayor relevancia” Como le miro con cara de no cachar una, continúa: - trataré de hacerte entender, aunque tu natural obtuso es más bien apto para un cargo público. – Preferí no contradecirle y aparentar la mayor atención.
- Has de saber Belisario Arturo, que la manera de manejar tu bata de levantarse para calarte tus slips, por ejemplo, es un hecho importante y que podría ser trascendente. Verás que no hacerlo de manera apropiada puede acarrearte los mayores sinsabores, aunque tu mala maniobra haya durado segundos y creas encontrarte a solas. Jamás la lleves hacia arriba desnudando la retaguardia, porque algún atisbador de la oposición constructiva, podría fotografiarte. Mira lo que le ocurrió a la señora, Canciller de Alemania, que para ajustarse las panties levantó la parte trasera de su salida de baño. Ahora, su tambembe es conocido y objeto de comentarios diversos, en el mundo entero. Todo por no hacer como corresponde un acto rutinario y aparentemente sin valía especial. Ahora habemos muchas personas que deseamos conocer la cara de la señora canciller.
Sin darse pausa continúa: habrás oído hablar o quizás estés sufriendo, la ampliación del “ Paseo Peatonal ” de nuestra ciudad. Pues bien, ¡inocente Belisario Arturo¡ existe ahí un asunto baladí: semántico diacrónico, diría un crítico literario. Ocurre que no será paseo ni peatonal, sino estacionamiento para automóviles, que se llamará de ese modo. Los poderosos cerebros del Olimpo municipal – que se preocupan del progreso de la ciudad y de nuestro bienestar – idearon dar esa calle en concesión por treinta años a una empresa que es rémora de Chillán, para que construya allí estacionamientos en su exclusivo beneficio. Nadie pudo oponerse a tiempo, por eso de la semántica diacrónica.
Quise decirle que...Pero, José Huemul, con un ademán corto e imperioso, me advierte: ¡no he terminado¡ Debo todavía convencerte de la necesidad de realizar con cuidado esos hechos rutinarios, aparentemente sin mayor valía externa. Tal la situación que debió encarar nuestro concejal don Giovanni Gotelli, persona libertaria - de acuerdo al ideario de su partido político - respetuosa de todo ser viviente y amante de los animales, “como se verá” y, que se encontró en una madrugada fatídica, ante el dilema de atropellar un perro trasnochador e imprudente, o, estrellar su auto contra un árbol. Él optó por la vida. Ahora su inmolación es conocida en todo Chile. Don Giovanni hizo lo correcto, pero como este es el país de la envidia y del chacoteo, no han faltado los pérfidos que tratan de desconocer su acto hético: “que el perro podía ser hasta sarnoso, que no había perro, que no hizo maniobra alguna, que se quedó dormido, que no tenía sangre en las venas, etc. etc”. Y, mediante la TV lo han faranduleado a escala nacional. Y, todo por no realizar con cuidado un acto rutinario y aparentemente sin mayor valía externa, como es el de manejar un automóvil en una ciudad repleta de perros vagos...Me alejé del Huemul a toda prisa, para darme el más humillante porrazo, enredado con un perro callejero. A lo mejor es el mismo que salvó don Giovanni, pensé...
A José Huemul le gusta mantenerme intrigado; hace unos días me espetó sin preámbulos, la siguiente sentencia: “debes cuidarte de la semántica y de ciertos hechos o decisiones que parecen anodinos pero que suelen alcanzar la mayor relevancia” Como le miro con cara de no cachar una, continúa: - trataré de hacerte entender, aunque tu natural obtuso es más bien apto para un cargo público. – Preferí no contradecirle y aparentar la mayor atención.
- Has de saber Belisario Arturo, que la manera de manejar tu bata de levantarse para calarte tus slips, por ejemplo, es un hecho importante y que podría ser trascendente. Verás que no hacerlo de manera apropiada puede acarrearte los mayores sinsabores, aunque tu mala maniobra haya durado segundos y creas encontrarte a solas. Jamás la lleves hacia arriba desnudando la retaguardia, porque algún atisbador de la oposición constructiva, podría fotografiarte. Mira lo que le ocurrió a la señora, Canciller de Alemania, que para ajustarse las panties levantó la parte trasera de su salida de baño. Ahora, su tambembe es conocido y objeto de comentarios diversos, en el mundo entero. Todo por no hacer como corresponde un acto rutinario y aparentemente sin valía especial. Ahora habemos muchas personas que deseamos conocer la cara de la señora canciller.
Sin darse pausa continúa: habrás oído hablar o quizás estés sufriendo, la ampliación del “ Paseo Peatonal ” de nuestra ciudad. Pues bien, ¡inocente Belisario Arturo¡ existe ahí un asunto baladí: semántico diacrónico, diría un crítico literario. Ocurre que no será paseo ni peatonal, sino estacionamiento para automóviles, que se llamará de ese modo. Los poderosos cerebros del Olimpo municipal – que se preocupan del progreso de la ciudad y de nuestro bienestar – idearon dar esa calle en concesión por treinta años a una empresa que es rémora de Chillán, para que construya allí estacionamientos en su exclusivo beneficio. Nadie pudo oponerse a tiempo, por eso de la semántica diacrónica.
Quise decirle que...Pero, José Huemul, con un ademán corto e imperioso, me advierte: ¡no he terminado¡ Debo todavía convencerte de la necesidad de realizar con cuidado esos hechos rutinarios, aparentemente sin mayor valía externa. Tal la situación que debió encarar nuestro concejal don Giovanni Gotelli, persona libertaria - de acuerdo al ideario de su partido político - respetuosa de todo ser viviente y amante de los animales, “como se verá” y, que se encontró en una madrugada fatídica, ante el dilema de atropellar un perro trasnochador e imprudente, o, estrellar su auto contra un árbol. Él optó por la vida. Ahora su inmolación es conocida en todo Chile. Don Giovanni hizo lo correcto, pero como este es el país de la envidia y del chacoteo, no han faltado los pérfidos que tratan de desconocer su acto hético: “que el perro podía ser hasta sarnoso, que no había perro, que no hizo maniobra alguna, que se quedó dormido, que no tenía sangre en las venas, etc. etc”. Y, mediante la TV lo han faranduleado a escala nacional. Y, todo por no realizar con cuidado un acto rutinario y aparentemente sin mayor valía externa, como es el de manejar un automóvil en una ciudad repleta de perros vagos...Me alejé del Huemul a toda prisa, para darme el más humillante porrazo, enredado con un perro callejero. A lo mejor es el mismo que salvó don Giovanni, pensé...
jueves, febrero 02, 2006
LA TERCERA ETAPA

LA TERCERA ETAPA
Por Belisario Arturo
Master en filosofía aplicada
Estaba ansioso me dijo el Huemul por contarte la inauguración de la Tercera Etapa de la Quinta Maravilla de Chillán. Me refiero, como tu sabes, al enrocado del Estero Las Toscas. No alcanzo a decirle que ese acontecimiento aún no ha ocurrido, cuando él sigue con su relato.
_Fue un acto memorable, al que dieron realce nuestras autoridades provinciales, prensa e invitados especiales. Advertí, me asegura, la presencia de todos los señores concejales, respetables caballeros escritores y representantes del mundo artístico, jefes de servicios públicos, algún Seremi, posesionado de su importante papel y, por supuesto, nuestros parlamentarios que son los servidores públicos más abnegados. Don Ricardo Lagos, que a juicio de la Alianza Por Chile, es el más grande inaugurador de nuestra historia, se excusó de asistir, lo que causó extrañeza, atendida la trascendencia del acto.
El principal Responsable, entregó la obra a la ciudad y al mundo, empleó términos, como santuario de la naturaleza, patrimonio de la humanidad; construimos para derrotar al tiempo, dijo en su parte más inspirada. Se refirió también a los eternos detractores, negativos, ecologistas fundamentalistas, agoreros y a los irresponsables que hacían acusaciones infundadas, mancillando la honra de las personas – aquí hubo venias aprobatorias – Terminó hablando de misión cumplida y se le quebró la voz al decir que abandonaba el servicio público muy cansado, pero satisfecho de haber entregado a la sociedad lo mejor de si.
Por lo que me dices José, le digo siguiéndole la cuerda, fue un acto grandioso, solemne y de mucha emotividad.
_No exento de dificultades Belisario Arturo. Fíjate que uno de los problemas fue lo esmirriado de la corriente del estero. Tu sabes, las alcantarillas son insuficientes cuando hay sequía; también estuvo eso de las vaharadas de mal olor, que hizo que muchos miraran con enojo a sus vecinos. Pero, aparte de esos detalles, hubo cosas muy interesantes, como un señor, que asistía a la ceremonia en compañía de un jote, al que llamaba Garza y decía alimentar con “pecesillos (SIC) y crustáceos limpios” extraídos del cauce del estero, lo que parecía muy natural a todos.
El acto culminó, me aseguró el Huemul, con la visita que el Seremi de la Vivienda, autoridades e invitados hicieron a la calle Cocharcas para constatar el avance de la Planta de Revisión Técnica que se construye en el lugar. Yo no asistí me dijo el Huemul, y no se si hubo discursos. Pero, si fue un evento, la mitad del anterior, ya tiene un lugar asegurado en la historia de Chillán.
Estoy seguro que el Huemul, más temprano que tarde, me contará esa inauguración, que precederá a la de Nueva Aldea.
viernes, diciembre 23, 2005
viernes, diciembre 02, 2005
¿SOLUCIONAR, OCULTAR O IMPONER?
Por Jorge Molina Inostroza
Hasta ahora lo que sabemos sobre la Planta de Celulosa de Nueva Aldea es que contaminará permanentemente toda la zona, porque no contempla la tecnología necesaria para disminuir el efecto de los residuos nocivos; que es más grande que la autorizada inicialmente, por lo que el impacto ambiental será mayor; que no solamente contaminará la tierra y el agua, sino también el aire, por lo que respirar su olor nauseabundo será nuestra contribución al progreso, de no tantos creo yo; y, que nadie está preocupado que no contamine, sino que no se note o que nos acostumbremos a tolerarlo.
Nuestras autoridades harán demandas indemnizatorias por los malos olores. No tengo claro si el destinatario de las indemnizaciones será el municipio o nosotros los respirantes y, en este caso, a qué nivel de fetidez comenzará nuestro derecho, ni cómo se determinará nuestra participación. Si alguien ya lo sabe, por favor, hágamelo saber, que me come la curiosidad y la codicia.
Pero, la S O L U C I O N, así con mayúsculas, vendrá con el emisario de alta mar. Como si ensuciar el mar fuera virtud. Creo que ese será un crimen más grande que el actual. Pero esto no será de inmediato, demorará unos tres años. Entre tanto, se hará un emisarito de tres Kms. que llevara la pestilencia al Itata. Y, todos felices.
En suma, el problema no tiene solución y ya no se puede ocultar, resta solamente imponerlo con algún paliativo, como eso de las demandas y el emisario submarino: que droga de alta pureza es, la psicología del autoengaño.
¿No cree Ud. paciente lector, que algunas de nuestras autoridades subestiman en grado ofensivo nuestra mediana inteligencia?
Hasta ahora lo que sabemos sobre la Planta de Celulosa de Nueva Aldea es que contaminará permanentemente toda la zona, porque no contempla la tecnología necesaria para disminuir el efecto de los residuos nocivos; que es más grande que la autorizada inicialmente, por lo que el impacto ambiental será mayor; que no solamente contaminará la tierra y el agua, sino también el aire, por lo que respirar su olor nauseabundo será nuestra contribución al progreso, de no tantos creo yo; y, que nadie está preocupado que no contamine, sino que no se note o que nos acostumbremos a tolerarlo.
Nuestras autoridades harán demandas indemnizatorias por los malos olores. No tengo claro si el destinatario de las indemnizaciones será el municipio o nosotros los respirantes y, en este caso, a qué nivel de fetidez comenzará nuestro derecho, ni cómo se determinará nuestra participación. Si alguien ya lo sabe, por favor, hágamelo saber, que me come la curiosidad y la codicia.
Pero, la S O L U C I O N, así con mayúsculas, vendrá con el emisario de alta mar. Como si ensuciar el mar fuera virtud. Creo que ese será un crimen más grande que el actual. Pero esto no será de inmediato, demorará unos tres años. Entre tanto, se hará un emisarito de tres Kms. que llevara la pestilencia al Itata. Y, todos felices.
En suma, el problema no tiene solución y ya no se puede ocultar, resta solamente imponerlo con algún paliativo, como eso de las demandas y el emisario submarino: que droga de alta pureza es, la psicología del autoengaño.
¿No cree Ud. paciente lector, que algunas de nuestras autoridades subestiman en grado ofensivo nuestra mediana inteligencia?
La Matanza de Chillán
Por Jorge Molina Inostroza
A nuestro entender no le podía ocurrir nada más desafortunado a nuestra ciudad que la conducción errática y torpe de la gestión alcaldicia de las últimas décadas.
¿Alguien entiende que no haya existido, ni exista, un proyecto de ciudad que aliente la edificación dentro de sus cuatro avenidas despobladas o la incapacidad de solucionar el asco del estero Las Toscas o que sea la ciudad más sucia del centro del país?
A estas décadas de miedo se deben desaciertos tan evidentes, como la entrega al uso particular de bienes nacionales de uso público. Comenzando por los estacionamientos de las avenidas Libertad, O”Higgins, Collín o de calle Isabel Riquelme, Sargento Aldea, etc., para seguir por la Plaza El Roble -ya vienen las cocinerías – y, luego, la proliferación de estaciones de servicio, cuya estrella, sin duda, es la autorizada frente al Hospital Herminda Martín. ¡Vaya, si se necesita entereza! No le va en saga, la que se ubica en el límite de la avenida O”Higgins con Chillán Viejo, para cuya existencia se sacrificaron varios encinos, que desaparecieron con tronco y raíces. En otras ciudades se lucha para erradicar estos negocios, Chillán los promueve.
Y, vamos a la Avenida Collín. Ya está anunciada la inauguración de la tercera etapa del empedrado lateral del estero. Debemos reconocer que la poca hermosura está ampliamente compensada con el mal olor: ¡No se pierda la inauguración! Quizá haya algún animal exótico, como en la inauguración del Paseo Peatonal. Está claro que el entubamiento del estero, cuando menos en esa parte, habría permitido continuar el trazado de aquella arteria hacia el Poniente. Para tal propósito habrá que demoler todo lo construido. Más tarde o más temprano así ocurrirá.
Esta construcción que nos honra, culmina con el “Pueblito” Vaya a visitarlo y proponga un destino que darle, que en gracia y sabiduría le hace el peso a la anterior Magna Obra. ¿ Y qué le agregamos a la Planta de Celulosa, además del tufillo de múltiple origen - como si aquí hubiera poco – que nos brindará por el resto de nuestras vidas, de la contaminación del Itata, de la tierra y del mar? - Fácil: trece mil Vatios pasarán por encima de nuestras cabezas. ¿Y de postre? Asómese a la calle Cocharcas, más al Poniente de la avenida Brasil, para que vea cómo se edifica en terrenos fiscales, municipales o bienes nacionales de uso público, a vista y paciencia de todos los organismos cautelares. ¿No cree, amable lector, que asistimos a la matanza de Chillán? Continuará.
A nuestro entender no le podía ocurrir nada más desafortunado a nuestra ciudad que la conducción errática y torpe de la gestión alcaldicia de las últimas décadas.
¿Alguien entiende que no haya existido, ni exista, un proyecto de ciudad que aliente la edificación dentro de sus cuatro avenidas despobladas o la incapacidad de solucionar el asco del estero Las Toscas o que sea la ciudad más sucia del centro del país?
A estas décadas de miedo se deben desaciertos tan evidentes, como la entrega al uso particular de bienes nacionales de uso público. Comenzando por los estacionamientos de las avenidas Libertad, O”Higgins, Collín o de calle Isabel Riquelme, Sargento Aldea, etc., para seguir por la Plaza El Roble -ya vienen las cocinerías – y, luego, la proliferación de estaciones de servicio, cuya estrella, sin duda, es la autorizada frente al Hospital Herminda Martín. ¡Vaya, si se necesita entereza! No le va en saga, la que se ubica en el límite de la avenida O”Higgins con Chillán Viejo, para cuya existencia se sacrificaron varios encinos, que desaparecieron con tronco y raíces. En otras ciudades se lucha para erradicar estos negocios, Chillán los promueve.
Y, vamos a la Avenida Collín. Ya está anunciada la inauguración de la tercera etapa del empedrado lateral del estero. Debemos reconocer que la poca hermosura está ampliamente compensada con el mal olor: ¡No se pierda la inauguración! Quizá haya algún animal exótico, como en la inauguración del Paseo Peatonal. Está claro que el entubamiento del estero, cuando menos en esa parte, habría permitido continuar el trazado de aquella arteria hacia el Poniente. Para tal propósito habrá que demoler todo lo construido. Más tarde o más temprano así ocurrirá.
Esta construcción que nos honra, culmina con el “Pueblito” Vaya a visitarlo y proponga un destino que darle, que en gracia y sabiduría le hace el peso a la anterior Magna Obra. ¿ Y qué le agregamos a la Planta de Celulosa, además del tufillo de múltiple origen - como si aquí hubiera poco – que nos brindará por el resto de nuestras vidas, de la contaminación del Itata, de la tierra y del mar? - Fácil: trece mil Vatios pasarán por encima de nuestras cabezas. ¿Y de postre? Asómese a la calle Cocharcas, más al Poniente de la avenida Brasil, para que vea cómo se edifica en terrenos fiscales, municipales o bienes nacionales de uso público, a vista y paciencia de todos los organismos cautelares. ¿No cree, amable lector, que asistimos a la matanza de Chillán? Continuará.
Las Siete Maravillas de Chillán
Por Belisario Arturo
Master en Filosofía Aplicada
Los poderosos cerebros de nuestras autoridades han hecho de Chillán, una ciudad privilegiada, única en el país capaz de crear las siguientes siete maravillas. Juzgue Ud. amable lector:
La primera Maravilla tiene su homólogo en las pirámides de Egipto. Data de la década del 40, del siglo pasado, en que el pavor del terremoto hacía que todo fuera monumental y asísmico y allí está desde entonces el Teatro Municipal, inmutable y enigmático con sus arcadas y ángulos de granito, ante los cuales han pasado y pasarán alcaldes y concejales de todas las estirpes y pelajes, porque, como diría don Pablo, las claves para terminarlo, transformarlo o demolerlo se perdieron: “el viento las olvidó y el idioma del agua fue enterrado.”
La segunda Maravilla fue construida en una época de confusión y desenfado, en nuestra edad media, en que los hombres viviamos en guerra. Se trata de la antena que sublimó nuestra Catedral. Ahora, ni los mejores fotógrafos pueden enfocar sus cámaras ignorarando esa construcción colosal, creada talvéz para otear el universo o para que en su cúspide ardiera alguna llama eternamente. ¡ Qué éxtasis con sólo mirarla¡
La tercera Maravilla es el culto a los servicentros – el último se construyó frente al hospital – y, el afán compulsivo de destinar a usos particulares los bienes nacionales de uso público. ¿Ha contado Ud. los servicentros? ¿ los estacionamientos en las veredas y en las avenidas? Bueno, hágalo y después conversamos. Pero esta torta tiene dos guindas, la bajada subterránea de la calle Isabel Riquelme y los estacionamientos en la “Ciudad Prohibida” de la calle Bulnes, lugar que la plebe llama Patio de Los Naranjos. Allí los estacionamientos tienen nombre, apellido y barrera con un guardián insobornable. El Huemul se coló una vez en su citroneta y lo sacaron a patadas por ordinario y desubicado.
La cuarta Maravilla es la devastación de los árboles. Se han cortado en toda la ciudad para hacer espacio a los estacionamientos, a los servicentros, a las cerámicas, ¡cuidado con decir baldosas¡ a los cables eléctricos, a los garajes, etc. etc. Cuando Ud. quiera puede talar algunos árboles en su vereda y hasta, tal vez, un encino de cien años, siempre que le done unos diez arbolitos a la municipalidad, con su correspondiente macetero, claro. ¡Qué tierna es esta maravilla! ¿Verdad?
La quinta Maravilla se ubica en la avenida Collín con O”Higgins. Si Ud. no la ha visitado está haciendo un injusto desaire a nuestras autoridades municipales, porque eso se construyó ¿Ud. sabe a qué costo? para hacer un espacio para la familia, hermoso, limpio, tranquilo y oloroso. Vaya cuanto antes a ver pasar por el agua cristalina y rumorosa, bolsitas de plástico, algún perrito o saco con gatitos y otros engañitos. Me dan escalofríos pensar que se hubiera entubado el estero privándonos de tanta perfumada belleza y se hubiera construido un área verde con árboles y prados, a un costo reducido. Esta maravilla sólo puede compararse con los Jardines Colgantes de Babilonia. Gracias en nombre de la ciudad y de los satisfechos pericotes, ya mudados a sus nuevas residencias.
La Maravilla Sexta es nuestro paseo peatonal. ¿Conoce Ud. otra ocurrencia más impropia para la ciudad? Algo tiene que recuerda los baños turcos y los lugares en que lavan autos. Es como si alguien nos regalara un par de zapatos de loza. Si Ud. ha leído, visto o escuchado las congratulaciones de sus autores cómplices y encubridores, no tendrá duda que en esto se actuó con premeditación, alevosía y sobre seguro, de manera que las víctimas no tuvimos posibilidad alguna de defensa. Ni el terrible concejal Marcenaro pudo escapar al embrujo de la inauguración.
La Séptima y última maravilla es, que debido a las anteriores, los chillanejos abandonaron la ciudad y se fueron a vivir fuera de sus límites, para lo que mi amigo, el profeta Emilías, inventó el Jardín del Este. No te desesperes, Belisario Arturo, me dijo José Huemul, porque en Diciembre llega la reforma penal y haré que el fiscal debute con mi querella para que, en juicio público, alcalde y concejales sean condenados a cinco años y un día, de pasear y disfrutar de sus maravillas. Deberán almorzar en el centro del paseo peatonal a las 13 horas en punto y solazarse diariamente en el balneario del estero Las Toscas. ¡Sueño con patrocinar esa querella¡ (prohibida la reproducción parcial)
Master en Filosofía Aplicada
Los poderosos cerebros de nuestras autoridades han hecho de Chillán, una ciudad privilegiada, única en el país capaz de crear las siguientes siete maravillas. Juzgue Ud. amable lector:
La primera Maravilla tiene su homólogo en las pirámides de Egipto. Data de la década del 40, del siglo pasado, en que el pavor del terremoto hacía que todo fuera monumental y asísmico y allí está desde entonces el Teatro Municipal, inmutable y enigmático con sus arcadas y ángulos de granito, ante los cuales han pasado y pasarán alcaldes y concejales de todas las estirpes y pelajes, porque, como diría don Pablo, las claves para terminarlo, transformarlo o demolerlo se perdieron: “el viento las olvidó y el idioma del agua fue enterrado.”
La segunda Maravilla fue construida en una época de confusión y desenfado, en nuestra edad media, en que los hombres viviamos en guerra. Se trata de la antena que sublimó nuestra Catedral. Ahora, ni los mejores fotógrafos pueden enfocar sus cámaras ignorarando esa construcción colosal, creada talvéz para otear el universo o para que en su cúspide ardiera alguna llama eternamente. ¡ Qué éxtasis con sólo mirarla¡
La tercera Maravilla es el culto a los servicentros – el último se construyó frente al hospital – y, el afán compulsivo de destinar a usos particulares los bienes nacionales de uso público. ¿Ha contado Ud. los servicentros? ¿ los estacionamientos en las veredas y en las avenidas? Bueno, hágalo y después conversamos. Pero esta torta tiene dos guindas, la bajada subterránea de la calle Isabel Riquelme y los estacionamientos en la “Ciudad Prohibida” de la calle Bulnes, lugar que la plebe llama Patio de Los Naranjos. Allí los estacionamientos tienen nombre, apellido y barrera con un guardián insobornable. El Huemul se coló una vez en su citroneta y lo sacaron a patadas por ordinario y desubicado.
La cuarta Maravilla es la devastación de los árboles. Se han cortado en toda la ciudad para hacer espacio a los estacionamientos, a los servicentros, a las cerámicas, ¡cuidado con decir baldosas¡ a los cables eléctricos, a los garajes, etc. etc. Cuando Ud. quiera puede talar algunos árboles en su vereda y hasta, tal vez, un encino de cien años, siempre que le done unos diez arbolitos a la municipalidad, con su correspondiente macetero, claro. ¡Qué tierna es esta maravilla! ¿Verdad?
La quinta Maravilla se ubica en la avenida Collín con O”Higgins. Si Ud. no la ha visitado está haciendo un injusto desaire a nuestras autoridades municipales, porque eso se construyó ¿Ud. sabe a qué costo? para hacer un espacio para la familia, hermoso, limpio, tranquilo y oloroso. Vaya cuanto antes a ver pasar por el agua cristalina y rumorosa, bolsitas de plástico, algún perrito o saco con gatitos y otros engañitos. Me dan escalofríos pensar que se hubiera entubado el estero privándonos de tanta perfumada belleza y se hubiera construido un área verde con árboles y prados, a un costo reducido. Esta maravilla sólo puede compararse con los Jardines Colgantes de Babilonia. Gracias en nombre de la ciudad y de los satisfechos pericotes, ya mudados a sus nuevas residencias.
La Maravilla Sexta es nuestro paseo peatonal. ¿Conoce Ud. otra ocurrencia más impropia para la ciudad? Algo tiene que recuerda los baños turcos y los lugares en que lavan autos. Es como si alguien nos regalara un par de zapatos de loza. Si Ud. ha leído, visto o escuchado las congratulaciones de sus autores cómplices y encubridores, no tendrá duda que en esto se actuó con premeditación, alevosía y sobre seguro, de manera que las víctimas no tuvimos posibilidad alguna de defensa. Ni el terrible concejal Marcenaro pudo escapar al embrujo de la inauguración.
La Séptima y última maravilla es, que debido a las anteriores, los chillanejos abandonaron la ciudad y se fueron a vivir fuera de sus límites, para lo que mi amigo, el profeta Emilías, inventó el Jardín del Este. No te desesperes, Belisario Arturo, me dijo José Huemul, porque en Diciembre llega la reforma penal y haré que el fiscal debute con mi querella para que, en juicio público, alcalde y concejales sean condenados a cinco años y un día, de pasear y disfrutar de sus maravillas. Deberán almorzar en el centro del paseo peatonal a las 13 horas en punto y solazarse diariamente en el balneario del estero Las Toscas. ¡Sueño con patrocinar esa querella¡ (prohibida la reproducción parcial)
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